PREMIO MUNDIAL DE LA MÚSICA
Otorgado por la UNESCO en 1983.
Claudio Arrau
Claudio Arrau nació en Chillán, Chile, el 6 de febrero
de 1903, hijo de don Carlos Arrau y de doña Lucrecia
León.
Su madre, que tocaba el piano muy bien, fue la primera
maestra de ese niño que desde su primerísima infancia
demostró su atracción por la música.
A los tres años y medio, Claudio tocaba motivos de
Mozart y aprendía a leer música antes que a leer y escribir.
A los cinco años, Arrau ofreció su primer recital en el
Teatro Municipal de Chillán. Tocó Variaciones de Beethoven, una Sonata de Mozart y las "Escenas Infantiles" de
Schumann.
Fue necesario ayudarlo a subirse a la silla, su hermana
permaneció atenta detrás de él por si en un movimiento
perdía el equilibrio y un carpintero le facilitó el alcanzar y
emplear los pedales, con una caja de madera y dos palos
ingeniosamente armados.
El niño estudiaba piano casi todo el día y apenas pudo
asistir al colegio. Asimilaba conocimientos musicales con
facilidad y rapidez extraordinarias. Su capacidad para
leer música y comprenderla de inmediato, provocaba el
asombro de los profesionales.
Su madre lo llevó en1911a Santiago, donde uno a uno,
madre e hijo, visitaron a todos los miembros del Congreso, ante los cuales Claudio exhibió sus admirables
dotes. Estos conciertos provocaron revuelo y la creciente
fama de este niño prodigio llegó al Palacio Presidencial,
La Moneda. El Presidente de Chile, don Pedro Montt,
quiso escucharlo y después de un memorable recital, el
le otorgó una asignación económica
Gobierno de Chile
especial para financiar su viaje de estudios a Alemania.
A los ocho años de edad, en 1911, Claudio Arrau se embarcó con destino a Hamburgo en compañía de su madre,
de un hermano y de una hermana. Su padre había fallecido hacia ya algunos años.
Ya en Berlín, el primer profesor de Arrau fue W aldemar
Lutsch. Un maestro privado de dotes pedagógicas que
trató de borrar todo lo que el niño había aprendido y
hacerlo comenzar desde el principio. Lo obligaba a practicar ejercicios para los cinco dedos durante horas, mientras él dormitaba en un sillón.
El segundo profesor fue Paul Schram, un buen pianista
lleno de ideas extravagantes.
Afortunadamente, apareció ante la familia Arrau la
pianista chilena Rosita Renard, quien comenzaba en
Europa una carrera promisoria, y puso a Claudio Arrau
en contacto con el renombrado maestro Martin Krause,
discipulo directo de Franz Liszt, quien, a su vez, fuera
discípulo de Carl Czerny, alumno del propio Ludwig van
Beethoven. Arrau recuerda que Krause le inspiró una
mezcla de miedo y de admiración ilimitada. El maestro le
dijo a doña Lucrecia: "Este niño será mi obra maestra".
Mientras estudiaba en el Conservatorio Stern, bajo la
dirección de Krause, Arrau, a los once años, estaba ya imbuido en los "Estudios de Ejecución Trascendental", de
Liszt: una de las obras más difíciles de ejecutar de todas
las épocas.
En la estricta y reservada Academia germana, el jovencito provocó el mismo revuelo que en Chile, al demostrar
su sensibilidad musical y su férrea voluntad para estudiar
sin concederse descanso.
En 1915, cuando a los doce años Arrau ya era consumado concertista, participó en un concurso organizado
por la prestigiosa fábrica de pianos de Rudolph Ibach, en
el cual ganó el Primer Gran Premio.
Este triunfo le significó ser llevado a diferentes
ciudades europeas, en todas las cuales sus recitales y conciertos fueron aclamados con entusiasmo. A poco, Arrau
ganó otro importante certámen, "El Premio Liszt", establecido por el recordado pianista y compositor Franz Liszt
para el mejor intérprete de sus obras.
En 1918, Arrau tenía quince años y recibió el duro golpe
de la muerte de su maestro Krause. A quien profesaba
profundo afecto y reconocimiento no solamente por
cuanto de él aprendió de la música y del instrumento,
sino, además, por la cultura general que le transmitió
paralelamente.
Claudio Arrau cuenta que la muerte de Krause fue terrible para él: "Pensé que el mundo se terminaba. Tuve la sensación de haber sido abandonado, creí que no podría
seguir tocando. Tuve que pelear con muchas señoras que
querían que siguiera con Schnabel, o con no se quién,
porque para ellas yo era muy joven como para no tener un
maestro; pensaban que era imposible, para un joven de
mi edad, desarrollarse por sí mismo. Yo me resistí, me
opuse. Fue una niñería esta lealtad mía, pero temí que
otro maestro más bien pudiera confundirme. Tenía también la impresión de que cualquier cosa que un profesor
pudiese enseñarme, él ya me lo había dado. Me hubiera
sido mucho más confortable, por cierto, encontrar otra
figura protectora".
En 1920, a los 17años, Arrau debutó con la Filarmónica
de Berlín bajo la dirección de Karl Muck, ejecutando la
Fantasía Wanderer de Schubert en arreglo de Liszt, obteniendo éxito clamoroso.
En 1921, viaja Arrau a Chile y una multitud lo recibe en
triunfo. Arrau da una serie de conciertos y recitales en su
patria y regresa a Europa, donde lo aguardan apremiantes contratos.
Cabe destacar que a los 22 años, Claudio Arrau vuelve
al Conservatorio Stern, pero ahora como Profesor.
Durante los años siguientes, Arrau ganá un premio tras
otro y en192711ega su consagración definitiva cuando obtiene el Gran Premio Internacional de Piano, en Ginebra,
por unanimidad de un Jurado en el cual participaron Arthur Rubinstein y Alfred Cortot. En la década de130, viaja
por todo el mundo y ofrece conciertos bajo batutas tan célebres como las de Bruno W alter, Erich Kleiber, y
Furtwaengler. Cumple hazañas tales como tocar, en Berlín, toda la música de J.S. Bach para el teclado en doce
sesiones; las Sonatas de Mozart en cinco recitales, Las
Sonatas de Schubert y toda la producción pianística de
Chopin.
Haciendo gala de su prodigiosa memoria, ejecuta en
Viena, en recitales sucesivos, los 48 Preludios y las 48
Fugas de "El Clavecín Bien Temperado" , de J.S. Bach.
En 1938, Claudio Arrau contrajo matrimonio con la
mezzo soprano Ruth Schneider, con la cual tiene una hija,
Carmen, y dos hijos: Mario y Christopher.
Arrau se traslada a Los Estados Unidos. Por aquel entonces, por primera vez, toca en Méjico el Ciclo completo
de las 32 Sonatas de Beethoven. El Maestro da un promedio de cien a cientocincuenta presentaciones anuales.
Aparte de inolvidables recitales en el Carnegie Hall, en
1942 ofrece sesenta presentaciones en Canadá y participa
en conciertos con las Orquestas de Boston, Chicago, debuta con la Filarmónica de Nueva York y toca junto a las
Orquestas de Filadelfia, Cleveland y San Francisco.
En 1943, inicia en Nueva York la " Academia Claudio
Arrau". En la que con su colaborador Rafael de Silva,
chileno, se dedica a la formación de valores pianísticos
jóvenes. Así, bajo su guía pasan los pianistas chilenos
Mario Miranda, Alfonso Montecinos, Edith Fischer, Galvarino Mendoza, Enna Bronstein e Iván Núñez. Todos de
éxito internacional.
Claudio Arrau visita Chile en tantas oportunidades
como le es posible y después de dar conciertos en
Londres, por primera vez desde terminada la guerra, va a
su pais por sexta y luego por séptima vez.
En 1949, es declarado "Hijo Favorito de Méjico". máxima distinción artística de ese país, para inmediatamente después dirigirse a Chile, por octava vez, y
la Universidad de Chile le otorga el grado de Doctor
Honoris Causa".
En 1950, es invitado a participar en el Festival de Edimburgo. Entre 1950 y 1980, Claudio Arrau es requerido por
los Sellos Grabadores para grabar más de cuatrocientos
discos.
En el interín, efectúa giras por la India, Ceylan y Singapur. Regresa triunfalmente a Berlín. Participa en el Festival de Mayo, en Praga, donde la cortina debe abrirse veintiocho veces porque la concurrencia no cesa de
ovacionarlo.
Al celebrar sus sesenta años, repite los Cinco Conciertos de Beethoven en Londres, con Klemperer, en el Festival Hall.
Ya se le ha otorgado el título de "Hijo Ilustre de Santiago" y ha recibido la Medalla de Oro de la Ciudad de
Concepción, ha inaugurado el Ciclo Beethoven en el
nuevo Salón Filarmónico de la Filarmónica de Berlín y
toca en el Festival Casals de Puerto Rico y efectúa su
quinta gira por Israel.
Francia lo honra con la condecoración de Caballero de
la Orden de las Artes y de las Letras".
Deja el producto de sus conciertos para la Nueva Fundación Claudio Arrau para el Músico "Joven", que funcionaría en Santiago de Chile, y a los sesentaicinco años
efectúa una nuev a gira mundial que abarcó Australia,
Neuva Zelandia, la Unión Soviética, Israel, todos los
países europeos, Japón, la América del Sur, Méjico,
Canadá y los Estados Unidos.
En 1980, recibe la Medalla Hans von Buelow de parte de
la Orquesta Filarmónica de Berlín.
1982 es declarado "El Año Arrau" por los principales
círculos musicales del mundo; que se inicia y termina con
los Festivales de Edimburgo. Luego, junto a von Karajan
y Bernstein, recibe del Gobierno de Méjico "La Orden del
Aguila Azteca".
Ese mismo año, Francia le da la Legión de Honor; es
nombrado Comendador de la Orden de Santa Cecilia,
Roma, en Nueva York le es entregada La Medalla Beethoven, en Inglaterra, la Universidad de Oxford lo nombra
Doctor Honoris Causa. Es nombrado Caballero de la
Orden de Malta; a través de la UNESCO , el 21 de julio de
1983 recibe el Premio Mundial de la Música instaurado
por las Naciones Unidas y, a poco, Chile colma sus
emociones al darle el Premio Nacional de Arte.
Las alturas alcanzadas por Claudio Arrau en los terrenos de la música, son atribuíbles no solamente a sus
dotes naturales y al talento con el que llegó a este mundo,
sino a su voluntad férrea, a su estóica disciplina, a su voracidad por el saber y a su amplísima y profunda cultura
general y dedicación al estudio de la Historia y de las
etapas y estilos en los que las vidas de los geniales maestros cuyas obras interpreta se desarrollaron. Arrau escudriña partíturas en sus originales, examina los testimonios sobre las composiciones y analiza las referencias
extramusicales.
Con razón se dice que Arrau es primordialmente y ante
todo un investigador y sólo entonces un comunicador.
Su manera de tocar el piano parte de un poder extraordinario de relajación muscular y de su poderosa
capacidad de concentración. Arrau empléa tode el cuerpo
y logra integrarlo al instrumento en una asociación que lo
coloca en un plano superior al de la fatiga física.
Es dificil encontrar, en toda la Historia del Arte, una
carrera más extensa y rica en conquistas artísticas, así
como también de reconocimientos consagratorios.
Pero el prodigio de Claudio Arrau, por sobre todas las
cosas, ha sido posible por su humildad inveterada e inalterable que lo mantuvo siempre alejado de cualquier
forma de vanidad.
Claudio Arrau viaja a Chile el 9 de Mayo 1984, para
reencontrar una vez más sus ancestros en su visita a su
ciudad natal y para darle la oportunidad a los jóvenes que
debido a su ausencia de diecisiete años del país no han
tenido la oportunidad de escucharlo personalmente, de
conocerlo y de recibir su estímulo hacia la música.
(Claudio Arrau murió en 1992.)
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