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Baltazar Hernández Romero «[...] en la Pintura todo está expresado en imágenes objetivas y subjetivas, figurativas y no figurativas, las que C.G. Yung llama extravertidas e introvertidas y que las asocia científicamente al mecanismo psíquico de diástole y sístole.» La enseñanza del arte, una necesidad, crónica de 18.8.95, Chillán.
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ADEMÁS ESCRIBIÓ OBRAS ACERCA DEL FOLCLORE DE LA ZONA DE ÑUBLE. Considerado el maestro de la acuarela. Baltazar Hernández Romero.
Nació en Bulnes en 1924. Reside en Chillán desde niño. Lo conocí mucho más intensamente como pintor que como escritor. Sin embargo, es imposible desconocer esta última condición, si pensamos que ha editado cinco obras, asociadas a la creación folklórica de Ñuble y su relación con la actividad escolar.
Ex alumno y ex profesor de la Escuela Normal de Chillán y ex profesor de la Escuela Normal de Valdivia en la década del 40 y de la Sede Ñuble de la Universidad de Chile en la década del
70, Baltazar está asociado profundamente al estudio del folklore regional.
Su labor pictórica, que lo ha revelado como uno de los acuarelistas chilenos de su generación con múltiples premios en Chile y el extranjero, no ha sido inconveniente para que su quehacer como difusor sufra menoscabo. Sus libros han sido eficaces instrumentos de esta actividad artística. Ello le ha significado invitaciones para participar en "mesas redondas" con otros especialistas. En 1959 intervino en una de ellas, para referirse a definiciones, problemas y calidad del arte popular chileno, en una convocatoria, auspiciada por la Universidad de Chile y
la UNESCO.
La publicación de su primera obra, “Guía Escolar de las Artes Plásticas”, editada en 1959, tuvo en este encuentro su motivación, que once años después, en 1970, se expresó nuevamente en su libro "Las Artes Populares de Ñuble" (Editorial Prensa Latinoamericana, Santiago, 123 pp.), con el auspicio de la Universidad de Chile, Sede Ñuble. Su prologuista, Santiago Vidal, profesor de Filosofía, sostiene en un pasaje de su texto, que libros como éste,
contribuyen al logro de un conocimiento más hondo de la chilenidad, desde el punto de vista del arte popular.
En 1989 editó "Artes y Artistas de Ñuble" (Impresora La Discusión, Chillán, 124 pp.), con prólogo del Dr. Antonio Fernández Vilches, quien reconoce en la pluma de Baltazar Hernández "la autoridad necesaria para brindar al lector un panorama integral del arte de Ñuble".
En 1990 editó su cuarta obra: 'Notas folklóricas de Ñuble" (Impresora La Discusión, Chillán, 73 pp.). En sus páginas, define el concepto "folklore", entrega un esquema de las modalidades artísticas de Ñuble, consigna los nombres y gracias de cinco artesanos y finaliza con doce notas folklóricas, que adquieren en su trato, la mejor condición de "crónicas costumbristas".
En 1996 editó " Arte mural de Chillán" (Impresora La Discusión, Chillán, 60 pp.). Es un libro menudo, pero significativo sobre la pintura mural, que en diversos sitios públicos y privados de Chillán han dejado como testimonio de su arte, calificados muralistas, de connotación local, nacional e internacional.
Por muchos años presidió la Sociedad de Bellas Artes Tanagra. Por toda su obra, fue distinguido en 1959, con el Premio Municipal de Arte.
El 12 de enero de 1997 falleció en Chillán. Por muchos años Baltazar Hernández seguirá siendo un motor invalorable y una inspiración permanente del movimiento artístico y cultural de esta
ciudad y sus aledaños. Nació en Bulnes en 1924. Reside en Chillán desde niño. Lo conocí mucho más intensamente como pintor que como escritor. Sin embargo, es imposible desconocer esta última condición, si pensamos que ha editado cinco obras, asociadas a la creación folklórica de Ñuble y su relación con la actividad escolar.
Ex alumno y ex profesor de la Escuela Normal de Chillán y ex profesor de la Escuela Normal de Valdivia en la década del 40 y de la Sede Ñuble de la Universidad de Chile en la década del
70, Baltazar está asociado profundamente al estudio del folklore regional.
Su labor pictórica, que lo ha revelado como uno de los acuarelistas chilenos de su generación con múltiples premios en Chile y el extranjero, no ha sido inconveniente para que su quehacer como difusor sufra menoscabo. Sus libros han sido eficaces instrumentos de esta actividad artística. Ello le ha significado invitaciones para participar en "mesas redondas" con otros especialistas. En 1959 intervino en una de ellas, para referirse a definiciones, problemas y calidad del arte popular chileno, en una convocatoria, auspiciada por la Universidad de Chile y
la UNESCO.
La publicación de su primera obra, “Guía Escolar de las Artes Plásticas”, editada en 1959, tuvo en este encuentro su motivación, que once años después, en 1970, se expresó nuevamente en su libro "Las Artes Populares de Ñuble" (Editorial Prensa Latinoamericana, Santiago, 123 pp.), con el auspicio de la Universidad de Chile, Sede Ñuble. Su prologuista, Santiago Vidal, profesor de Filosofía, sostiene en un pasaje de su texto, que libros como éste,
contribuyen al logro de un conocimiento más hondo de la chilenidad, desde el punto de vista del arte popular.
En 1989 editó "Artes y Artistas de Ñuble" (Impresora La Discusión, Chillán, 124 pp.), con prólogo del Dr. Antonio Fernández Vilches, quien reconoce en la pluma de Baltazar Hernández "la autoridad necesaria para brindar al lector un panorama integral del arte de Ñuble".
En 1990 editó su cuarta obra: 'Notas folklóricas de Ñuble" (Impresora La Discusión, Chillán, 73 pp.). En sus páginas, define el concepto "folklore", entrega un esquema de las modalidades artísticas de Ñuble, consigna los nombres y gracias de cinco artesanos y finaliza con doce notas folklóricas, que adquieren en su trato, la mejor condición de "crónicas costumbristas".
En 1996 editó " Arte mural de Chillán" (Impresora La Discusión, Chillán, 60 pp.). Es un libro menudo, pero significativo sobre la pintura mural, que en diversos sitios públicos y privados de Chillán han dejado como testimonio de su arte, calificados muralistas, de connotación local, nacional e internacional.
Por muchos años presidió la Sociedad de Bellas Artes Tanagra. Por toda su obra, fue distinguido en 1959, con el Premio Municipal de Arte.
El 12 de enero de 1997 falleció en Chillán. Por muchos años Baltazar Hernández seguirá siendo un motor invalorable y una inspiración permanente del movimiento artístico y cultural de esta
ciudad y sus aledaños.
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