FRANCISCANOS EN CHILLÁN


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HISTORIA

RESEÑA HISTÓRICA DE LOS FRANCISCANOS EN CHILLÁN (1585 - 2000)

Por prof. Fernando Arriagada Cortés.



Las comunidades religiosas son ricas en su pasado y el quehacer que durante el tiempo han realizado no puede pasar inadvertido para la sociedad. Por lo anterior es bueno escribir en relación a los frailes franciscanos de Chillán que por este año cumplen cuatrocientos quince años de su llegada a estos lares.
Su historia está profundamente ligada a esta ciudad desde sus inicios y estudiar su pasado es, en gran medida, hacer un estudio monográfico de Chillán. Ellos llegaron apenas cinco años después de su fundación que hiciera el mariscal de campo don Martín Ruiz de Gamboa el 26 de junio de 1580.
Los franciscanos desde 1553 se habían establecido en este apartado territorio de España en donde "había de progresar sobremanera y estaba llamado a prestar grandes servicios a la religión y al país" (1). Rápidamente van fundando conventos en los más diversos puntos de la naciente colonia como es el caso de Santiago, Concepción, Valdivia, Imperial, Serena, Osorno, Angol y Villarrica. Llama la atención que de estas ocho fundaciones, seis de ellas corresponden a la Araucanía o áreas de gran concentración de indígenas, demostrando un claro espíritu misionero y evangelizador.
El convento de Chillán fue el último fundado en Chile durante el siglo XVI, debido a que "en 1584 los religiosos disponían de un solar y tan solo la falta de personal y por la pobreza de la tierra no fue posible construir un convento" (2) que solo vino a ser realidad cuando el 23 de entro de 1585 sea erigido el convento de los franciscanos en Chillán, el cual quedó bajo la advocación de San Ildefonso. Su principal preocupación fue "la atención espiritual de los españoles" (3) además de misiones y trabajo con los indígenas que servían las encomiendas.
El espíritu libertario de los indígenas y el mal trato recibido por los encomenderos que les obligaban a trabajar, fueron motivos que les llevaron a la rebelión en contra de los extranjeros y la cual se inicia con la sorpresa de Curalaba en diciembre de 1598, cuando un grupo de indígenas ataca sorpresivamente al gobernador Oñez de Loyola en las cercanías de Angol, propinándole una gran derrota que le costo la vida al gobernador y su comitiva. Esta victoria mapuche puso en pie la guerra a todo Arauco y de inmediato se inició una violenta ofensiva indígena en contra de los españoles y sus pertenencias como es el caso de las encomiendas y las recientes fundaciones.
Chillán fue asaltada al amanecer del 13 de septiembre de 1599 y los araucanos encabezados por el Cacique Navolande y en número calculado de dos mil "causaron en pocas horas la casi total destrucción de la ciudad, quedando semi quemado los tres conventos y bastante deteriorada la iglesia parroquial en la que dieron muerte al párroco (4) y cautivando mujeres y niños chillanejos. No satisfechos con lo anterior, en enero de 1600 unos tres mil indígenas atacan nuevamente la ciudad y la dejan en desastrosa ruina, en donde el convento franciscano es incendiado en estos repetidos ataques. El alzamiento general se extenderá hasta 1603 en donde poco a poco, la ciudad será construida para contar en 1610 con 52 casas y el convento en estudio con seis religiosos, pero para mal de la ciudad en 1655 deberá soportar un nuevo ataque indígena que traerá como consecuencia el abandono de esta que solo podrán volver nueve años más tarde cuando, pacificados los nativos, se traslade al lugar de origen por orden del gobernador Ángel de Peredo, hecho conocido como la segunda fundación.
Solucionados los graves inconvenientes ya descritos, los frailes pudieron reiniciar sus labores habituales como fueron la dedicación de sus religiosos principalmente a "la predicación y confesión en las estancias o encomiendas" (5)' Chillán, que fuera asolada varias veces por los indígenas será ahora azotada por el devastador terremoto que en varias oportunidades de su vida se hará presente como fue el caso de los sismos de 1730 y 1751, por la magnitud de este último el gobernador Ortiz de Rosas procede a trasladar la ciudad a un sitio denominado el alto de la horca lo que se conoce en la actualidad como Chillán Viejo, quedando así constituida la tercera fundación. A los franciscanos les serán asignadas un par de manzanas al oriente de la plaza, sitio que en la actualidad es ocupado por la escuela básica de Chillán Viejo.
El futuro del convento chillanejo tendrá un interesante cambio cuando sea acogido por la comunidad religiosa como sede de un colegio de Propaganda Fide, encargado de enviar misioneros a tierras de indígenas, actuando como residencia central y sede del superior de misiones. Los misioneros que traían este especial trabajo fueron los sacerdotes José Gondar, José de Seguín, Alonso de Iglesias y Pedro Ángel de Espiñeira y Nieto quienes procederán a fundar el colegio de propaganda fide el 28 de junio de 1756, siendo nombrado primer guardián el padre Gondar. Con el paso del tiempo llegaron nuevos misioneros a los cuales se les encomendó la evangelización de "la cordillera de los Andes a petición de los mismos pehuenches en el parlamento de la Laja" (6). Así, los misioneros franciscanos volvieron a atravesar el Biobío y fundaron las misiones de Santa Bárbara, Rucalhue y Rarinleuvo en plena cordillera andina.
La desatinada expulsión de los jesuitas en 1767 proporcionará a los frailes del cordón blanco la oportunidad de ingresar de lleno a Araucanía y Chiloé para ocupar las misiones dejadas por los jesuitas e incrementarlas en muchas otras hasta el año de 1806.
Aparte del trabajo misionero, los franciscanos reciben la responsabilidad de conducir el Seminario de Naturales que había sido encomendado a los jesuitas en 1700 con el nombre de Real Seminario de Nobles Araucanos. El libertador Bernardo O'Higgins, hijo ilustre de Chillán, fue educado en esta establecimiento educacional desde mediados de 1788 a 1791, cuando era el rector el padre Francisco Javier Ramírez y sus profesores los religiosos Blas Alonso y Gill Calvo, a quienes O’Higgins guardó especial afecto a través de toda su vida.
Los sucesos políticos de España y su necesaria repercusión en Europa trastornará la apacible existencia de todas las colonias y la iglesia mantendrá una actitud de lealtad al rey en su jerarquía y mayoría. Esa fue la actitud de los franciscanos de Chillán, quienes adherirán plenamente al rey y al Papa en su pensar. v actuar. Por lo anterior no debe extrañar que, cuando llegó a Chillán el brigadier Pareja a someter a los rebeldes patriotas, este jefe español recibió el entusiasta apoyo de los religiosos quienes van a facilitar a Pareja caballares y ganado para el servicio de la tropa, además, un religioso fue nombrado capellán del real ejercitó. El domingo 18 de abril de 1814 se celebró la Pascua de resurrección y en la eucaristía fue especialmente encomendado el éxito de la tropa y bendecido, señalando a la campaña como una nueva cruzada medieval.
Las alternativas de la revolución de la independencia nacional no forman parte de esta reseña y solo se hará mención de la relación religiosa con la contienda como fue el caso del regreso de los soldados de Pareja a Chillán y su deceso en esta ciudad, siendo sepultado en el convento. El comandante Subrogante Juan Francisco Sánchez escribe el superior agradeciendo la hospitalidad brindada que se reflejó en "los auxilios de toda clase que ese apostólico colegio ha prestado a las tropas reales desde que comenzaron a dejarse ver en esta ciudad hasta el presente, exigen de justicia la gratitud. Sus individuos sacrificando el interior sosiego del claustro se han encargado de la asistencia de los soldados enfermos de las divisiones que han transitado por aquí con todo esmero y caridad" (7).
El devenir de la historia aseguró a los frailes por unos años el restablecimiento de la autoridad real a partir de la batalla de Rancagua en donde los patriotas son derrotados, pero que para ellos constituyó una alegría" que se celebró con el mayor regocijo, repiques de campanas y acción de gracias al Dios de los ejércitos" (8).
El triunfo patriota logrado en Chacabuco produjo una gran alteración en los misioneros de Chillán lo que tuvo como consecuencia inmediata el abandono del colegio (de Chillán) y la huida a Talcahuano con el fin de librarse de un posible castigo de parte de los patriotas que ellos suponían por su apoyo al rey. Al amanecer del 24 de febrero de 1817 salieron de Chillán dejando tras si el recuerdo de sus trabajos apostólicos y terminando con el colegio de propaganda fide después de 61 años de vida. Solitario el convento fue saqueado e incendiado por una turba de exaltados patriotas que pronto fueron expulsados por los amigos de la comunidad franciscana.
En su viaje al sur, O'Higgins trata de regularizar la situación dejada por los religiosos en su huida de Chillán, en la ciudad firma un documento en que señala que "los frailes españoles que engordaban el colegio de Chillán han dirigido la opinión de estos pueblos. Su doctrina mortífera fue oída con sumisión y deferencia, son raros los hombres que en este partido y sus comarcas hayan tenido la audacia suficiente para no ceder a la superchería de aquellos impostores. Pues, atáquese este mal por los mismos principios. Mande V S. que inmediatamente vengan seis u ocho frailes, patriotas a toda prueba a poseer este convento, con inteligencia que los nuevos no adquieren derecho al convento, ni menos a las demás propiedades de los frailes prófugos" (9). Por lo anterior las propiedades de los franciscanos serán custodiadas desde Santiago por diversos religiosos y en 1824 el Director Supremo Ramón Freire ordena que todo convento con menos de ocho religiosos sea entregado al obispado correspondiente, como era el caso del de Chillán, este queda bajo la tutela del obispado de Concepción hasta que en 1830 dos chillanejos solicitan formalmente al superior de Santiago la reapertura del convento de Chillán y como su guardián al padre Domingo González quien llega a Chil1án en enero de 1831 con el propósito de empezar todo de nuevo en vista de su grave destrucción y abandono.
El anciano padre González se entrega de lleno a su restauración y a recuperar todo cuanto había sido de la comunidad, solicita al cabildo chillanejo la ayuda para restaurar el colegio, como era su más grande deseo: verlo de nuevo convertido en un colegio de propaganda fide y centro de misioneros para todo el sur de Chile. Tanta es su insistencia que el 20 de julio de 1832 el presidente Prieto expide el decreto por el cual queda restablecido el centro misionero franciscano dé Chillán, el que empieza a captar nuevos misioneros para reemprender las tareas de evangelización, así en 1834 hay 8 misioneros y 17 habitaciones.
El terremoto del 20 de febrero de 1835 destruye Chillán y el convento sufre graves daños que motivan al padre González a hacer los siguientes comentarios "el suceso en todas sus circunstancias fue tal que desde la conquista no se había visto otro semejante, ni aún parecido. En menos de cinco minutos no quedó ni templo ni casa parada en esta provincia desde el Maule hasta la frontera con los indios. De este colegio no quedó ni una sola pared, iglesia, claustro" (10).
Dos misioneros italianos llegan el colegio el 22 de junio de 1835 enviados por el prefecto de misiones y gracias a una gestión personal de un misionero español residente en Bolivia; son los sacerdotes Alejandro Mei y Quintilio Escapucci, que se integran al trabajo de el colegio de Chillán.
En noviembre de 1835 el gobierno decide trasladar la ciudad de Chillán a su actual sitio en la cuarta fundación, asegurando en el artículo cuarto de ese decreto la entrega de igual sitio en el nuevo emplazamiento. Los franciscanos aceptan el cambio siéndoles asignadas dos manzanas autorizados a vender su terreno y "se les auxilia con la cantidad de $l000 para la compra de terreno y fábrica del convento en la nueva población de ese nombre" (11).
El traslado y trabajo se reinicia en el nuevo Chillán en donde construirán iglesia, convento y colegio el cual será reestructurado por el prefecto de misiones para Chile, el padre franciscano Manuel Unzurrunzaga en 1838, cuando visita la comunidad chillaneja. El gobierno se digna aportar dinero para construirla iglesia y pedir envío de misioneros "a Arauco, Santa Bárbara y Quilaco" (12).
El aumento de personal misionero hace que puedan enviarse sacerdotes a lejanos lugares como es el caso de padre Gregorio Acuña que solicita ir a Magallanes en donde encuentra el martirio al ser sacrificado por el revolucionario de Juan Cambiaso en su desdichado motín de 1851, también se atendieron misiones en araucanía, especialmente en las provincias del Bío-Bío, Malleco y Cautín, con anterioridad a la pacificación de Araucanía, en donde tendrán una destacada participación, en muchos de los fuertes fundados en las sucesivas líneas de avance, los misioneros del apostólico colegio de Chillán entregarán la luz del evangelio a indígenas y soldados, para más tarde hacerlo con patrones y peones de la haciendas de la frontera.
Algunos religiosos italianos fueron músicos como fray Carlos Bassoni y Benedicto Spila, este último organizó una orquesta a partir de 1873 contando entre sus integrantes al padre Roberto Lagos Baeza, hijo de Chillán, gran misionero e historiador, autor de una completa obra llamada "las misiones del colegio de Chillán" y la cual editara en Barcelona, España en 1908.
El colegio de propaganda fide tiene su epílogo en 1905, cuando es fusionado con el de Castro y se transforma en una provincia misionera, para formar una unidad independiente a partir de 1927 llamada custodia y en 1978 integrar la provincia franciscana de Chile, su actual estado. Un centro formador de religiosos funcionó en Chillán llamado el colegio seráfico que proveyó de varios religiosos a la comunidad.
Otra obra educacional de gran valor es el colegio de San Buenaventura, restablecido en 1945, legítimo heredero de el real seminario de naturales y que en la actualidad cuenta con enseñanza básica y media completa. También cabe mencionar la serie de publicaciones que se editaron por muchos años en la comunidad como fue el caso de "el misionero franciscano" y "paz y bien", publicaciones que editaron muchos números, llegando a alcanzar estatura nacional.
Del convento chillanejo han salido notables religiosos que se han destacado como músicos, poetas, historiadores, como es el caso de los ya nombrados y a los que se pueden agregar los nombres de Pedro Alarcón, Honorio Aguilera, Mariano Aguila y el conocido sacerdote fray Ramón Ángel Jara, distinguido por la comunidad chillaneja con el premio municipal de arte.
Vale la pena destacar el museo y el archivo de los franciscanos de Chillán, en donde hemos extraído la mayoría de los datos aquí señalados. Puedo hacer notar que el seminario de título para acceder como profesor de estado en historia y geografía fue hecho en este archivo, lo que me puso en contacto con un silencioso, pero importante trabajo el cual he pretendido resumir en este ensayo en sus parte más importantes.


CITAS BIBLIOGRÁFICAS DE LA RESEÑA HISTÓRICA PARA CAUCE CULTURAL

1.- Errázuriz Valdivieso, Cresente "Los Orígenes de la Iglesia en Chile", página 103.
2.- Olivares Molina Luis "La Provincia Franciscana de Chile", página 90.
3.- Ibid, op. cit., página 105.
4.- Muñoz Olave Reinaldo "Historia de La Diócesis de Concepción", página 185.
5.- Olivares Molina Luis op. cit. página 170.
6.- Lagos Baeza Roberto "Las Misiones del Colegio de Chillán", página 124.
7.- Copia de una carta enviada al padre Domingo González y firmada por el comandante Sánchez, Chillán, 7 de julio de 1813. Volumen 13 del archivo franciscano de Chillán.
8.- Padre Juan Ramón Relación Histórica, volumen 14 del archivo franciscano de Chillán.
9.- Decreto firmado por el libertador Bernardo O'Higgins en Chillán e13 de mayo de 1817 en archivo O'Higgins, tomo 18, fojas 243.
10.- Carta del padre fray Domingo González al padre fray Manuel Unzurrunzaga, Chillán, 24 de marzo de 1835, volumen 16, fojas 16 (esta carta también aparece citada por Reinaldo Muñoz Olave en la obra: Chillán, sus fundaciones y destrucciones).
11 .- Decreto firmado por el presidente Prieto y el ministro Portales en Santiago. el 29 de noviembre de 1836, volumen 16, fojas 145 del archivo franciscano de Chillán.
12.- Oficio enviado por el ministro Mariano Egaña al padre Guardián, fechada en Santiago el 16 de marzo de 1840, volumen 17, fojas 106 del archivo franciscano de Chillán.


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