libro de visitas
A esta joven poeta la conocí en Chillán, en mi última visita que hice a la ciudad, cuando fui a presentar La Guitarrera.
En una galería de arte vino, se acercó y se paró ante mí a leer sus textos que aún tenía sin corregir en unas hojas arrugadas y manchadas.
Confieso que yo no estaba con ganas de atender a nadie sino de irme con los amigos al Club Comercial, los que me hacían gestos.
Tengo que haber mostrado impaciencia con la caña de coca cola a medio camino; claro, sin dudas, pero si lo hice, no hizo caso, leía no más, ahí parada, en la amplia sala de arte.
Todo esto que recuerdo, lo cuento en cámara lenta, pero fue rápido, mejor dicho, rápidamente lento, porque de la impaciencia al encanto no hubo más que un suspiro, por tanto, todo aquello fue lentamente rápido, como ya dije.
¿Qué fue lo que me encantó de ella?
Su confianza, su absoluta fe en la poesía, por lo que prometí llamarla para encontrarnos, la que ocurrió en casa de la cantante y floclorista Carmen Castillo, una noche, tres días antes de regresarme.
Pura poesía fue la lectura de esta muchacha. Espejos, bares, entierros, algunos de sus motivos. Imágenes que pasaron por mi mente como chispas aladas, iluminando sentimientos ocultos en el subconsciente.
Se lo dije, y la celebré.
Y ahora dejo testimonio de ello en la edición de un par de poemas que me ha enviado.
Más aun, me confieso: creo en ella. Es la mejor poesía joven de mujer que he leído de Chile últimamente. Subrayo lo de joven porque puede haber alguien que apunta los errores, como si nadie los cometiera. Veamos sólo un nombre, Jorge Edwards, el más ilustrado, que escribió en su novela El museo de cera una lindura pleonástica como ésta: 'mendrugos de pan’. La joven Monserrat, muy lejos anda de tales licencias que no sean las que su arrebato de fantasía, sentimiento e intuición impone, que es lo importante.
Detengámonos en el poema Bar a dos, donde una simple escena, cotidiana en el Chile moderno de hoy, sirve de motivo para dar rienda suelta a un sentimiento confuso que no logra asir intelectualmente, por lo que la lleva recrear, o crear, mejor dicho, el estado de ánimo que la domina; lo hace por medio del ensimismamiento.
Nótese cómo de la imagen «El sol ya no tiene leños...», en un proceso no preconcebido, va asociando palabras y lanzando imágenes cuyo denominador es el sentimiento confuso que la embarga. Para ello no vacila en establecer sus propias relaciones semánticas, en un ordenamiento que corresponde a su mundo interior, forjando una poesía que no se entiende sino que se siente, que contagia, como la de Gertrude Stein.
Contagia, digo, pues se vibra con ese único sentimiento que las palabras han ido encarnando: que es de decepción pero también de rabia, o desencanto, o protesta, o pena, o impotencia, sin que se yuxtapongan; o simplemente intuición del sentido de la existencia, con su porción de vida y de muerte, la que transcurre diariamente, convirtiendo nuestras vidas en personajes del absurdo.
En fin, es poesía que gusta, que encanta, por su modo, porque la palabra ya no es mera lacaya del razonamiento, o del sentimiento, sino que es sustancia de su fantasía, como ocurre también en el poema Aldea, en cuya lectura sentimos la nostalgia, esta nueva nostalgia que nos deja el así llamado progreso, o el paso de la existencia.
25.agosto.2001 |
Poetas jóvenes
monserrat ortiz
Bar a dos
EL SOL YA NO TIENE LEÑOS.
SOMOS POSDATA DE TERCIANAS FRIAS. MARIPOSAS MONOCROMAS, SIN MAS ALAS QUE EL VACIO. TENEMOS HELADA LA RENDIJA DE LA BOCA. POR ESO ABRAZAMOS LA BARANDA DE UNA BARRA, Y PEDIMOS A GRITOS QUE EL BUEN VINO SONROJE NUESTROS LABIOS. QUE APRESURE ESTA SANGRE HACIA LA MUERTE. MIENTRAS HACEMOS BRINDIS CON NUESTROS CRANEOS. SOMOS NAUFRAGOS TRATANDO DE SALVARNOS EN UNA MESA DE TABLAS, TAPIZADA DE CORAZONES TINTOS, QUE EXPLOTAN DE CUANDO EN CUANDO EN ASTILLAS Y NOMBRES OLVIDADOS. ESTE ES EL CIRCO SIN CARPA, DONDE LOS EBRIOS SE BESAN CONFUNDIDOS EN EL HUMO. SON PAYASOS JUBILADOS, HOMBRES GRISES, BUSCANDO EN UN BESO, AL HIJO AL PADRE, AL PERDIDO HERMANO. AQUI, DONDE DIOS SE DIO A LA FUGA. HACEMOS FANFARREAS CON NUESTROS HUESOS, BAILAMOS UN VALS QUE NUNCA OIMOS Y VOLVEMOS COMO ETILICAS POLILLAS AL FAROL DE LA BARRA. BRILLAN LOS VASOS, LOS DIENTES, LOS OJOS DE AGUA; LOS VIDRIOS DE VIEJAS RABIAS COMO ASTROS EXPLOTADOS EN EL SUELO DONDE PASAN TAMBIEN BAILANDO COMETAS PROSTITUTAS, EQUILIBRISTAS DE BORRACHOS VIEJOS. ACROBATAS EN CUALQUIER CAMA. SON PALOMAS OLVIDADAS EN EL SOMBRERO DE UN MAGO. MIENTRAS 2 POETAS LLORAMOS SOBRE CARTAS SIN MATASELLOS QUE JAMAS ENVIAMOS. EBRIAS DE TODO EBRIAS DE NADA. MALAS DOMADORAS DE LAS FIERAS QUE NUESTROS CUERPOS ARRASTRABAN. ESTE CIRCO NOS HIPOTECO LA SONRISA. NOS CERRO EL ABRAZO. NOS HIZO ANIMALES CLANDESTINOS. EL BAR ES AGONIA, LOS CLAVOS HUMEDOS Y OXIDADOS, ENBORRACHAN LAS MADERAS. EL VIENTO AFUERA LE DA CUERDAS AL LETRERO MECANICA PURA,FISICA CUANTICA ENTRAN LOS HOMBRES CAMINANDO PARA SALIR DANZANDO. RESISTIR Y PERSISTIR YA ES LO MISMO. TODO CONSUMIDO TODO CONSUMADO, NADA CAMBIA. YO SIGO LLORANDO SOBRE TUS CARTAS, TU SIGUES BABEANDO SOBRE LAS MIAS. LOS GATOS NOS QUITAN LAS POCAS MIGAS. EL ESCABECHE FERMENTA COMO UN PECHO HERIDO. LOS SEXOS REPOSAN SIN EXISTENCIA. NO HAY LEÑOS EN EL SOL; SIGAMOS BEBIENDO EN TRIZADAS COPAS, SIGAMOS BAILANDO ESTE....EL BAILE DE LA DERROTA. La aldea
ECHAMOS CANDADOS
|