En Moulin Rouge, parte de una pintura de Henri de Toulouse-Lautrec.

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A esta joven poeta la conocí en Chillán, en mi última visita que hice a la ciudad, cuando fui a presentar La Guitarrera.

En una galería de arte vino, se acercó y se paró ante mí a leer sus textos que aún tenía sin corregir en unas hojas arrugadas y manchadas.

Confieso que yo no estaba con ganas de atender a nadie sino de irme con los amigos al Club Comercial, los que me hacían gestos.

Tengo que haber mostrado impaciencia con la caña de coca cola a medio camino; claro, sin dudas, pero si lo hice, no hizo caso, leía no más, ahí parada, en la amplia sala de arte.

Todo esto que recuerdo, lo cuento en cámara lenta, pero fue rápido, mejor dicho, rápidamente lento, porque de la impaciencia al encanto no hubo más que un suspiro, por tanto, todo aquello fue lentamente rápido, como ya dije.

¿Qué fue lo que me encantó de ella?

Su confianza, su absoluta fe en la poesía, por lo que prometí llamarla para encontrarnos, la que ocurrió en casa de la cantante y floclorista Carmen Castillo, una noche, tres días antes de regresarme.

Pura poesía fue la lectura de esta muchacha. Espejos, bares, entierros, algunos de sus motivos. Imágenes que pasaron por mi mente como chispas aladas, iluminando sentimientos ocultos en el subconsciente.

Se lo dije, y la celebré.

Y ahora dejo testimonio de ello en la edición de un par de poemas que me ha enviado.

Más aun, me confieso: creo en ella. Es la mejor poesía joven de mujer que he leído de Chile últimamente. Subrayo lo de joven porque puede haber alguien que apunta los errores, como si nadie los cometiera. Veamos sólo un nombre, Jorge Edwards, el más ilustrado, que escribió en su novela El museo de cera una lindura pleonástica como ésta: 'mendrugos de pan’. La joven Monserrat, muy lejos anda de tales licencias que no sean las que su arrebato de fantasía, sentimiento e intuición impone, que es lo importante.

Detengámonos en el poema Bar a dos, donde una simple escena, cotidiana en el Chile moderno de hoy, sirve de motivo para dar rienda suelta a un sentimiento confuso que no logra asir intelectualmente, por lo que la lleva recrear, o crear, mejor dicho, el estado de ánimo que la domina; lo hace por medio del ensimismamiento.

Nótese cómo de la imagen «El sol ya no tiene leños...», en un proceso no preconcebido, va asociando palabras y lanzando imágenes cuyo denominador es el sentimiento confuso que la embarga. Para ello no vacila en establecer sus propias relaciones semánticas, en un ordenamiento que corresponde a su mundo interior, forjando una poesía que no se entiende sino que se siente, que contagia, como la de Gertrude Stein.

Contagia, digo, pues se vibra con ese único sentimiento que las palabras han ido encarnando: que es de decepción pero también de rabia, o desencanto, o protesta, o pena, o impotencia, sin que se yuxtapongan; o simplemente intuición del sentido de la existencia, con su porción de vida y de muerte, la que transcurre diariamente, convirtiendo nuestras vidas en personajes del absurdo.

En fin, es poesía que gusta, que encanta, por su modo, porque la palabra ya no es mera lacaya del razonamiento, o del sentimiento, sino que es sustancia de su fantasía, como ocurre también en el poema Aldea, en cuya lectura sentimos la nostalgia, esta nueva nostalgia que nos deja el así llamado progreso, o el paso de la existencia.

25.agosto.2001
Harold Durand

 
Escritores de Ñuble


Poetas jóvenes

monserrat ortiz

Bar a dos

EL SOL YA NO TIENE LEÑOS.
SOMOS POSDATA
DE TERCIANAS FRIAS.
MARIPOSAS MONOCROMAS,
SIN MAS ALAS QUE EL VACIO.
TENEMOS HELADA
LA RENDIJA DE LA BOCA.
POR ESO ABRAZAMOS
LA BARANDA DE UNA BARRA,
Y PEDIMOS A GRITOS
QUE EL BUEN VINO
SONROJE NUESTROS LABIOS.
QUE APRESURE ESTA SANGRE
HACIA LA MUERTE.
MIENTRAS HACEMOS BRINDIS
CON NUESTROS CRANEOS.
SOMOS NAUFRAGOS
TRATANDO DE SALVARNOS
EN UNA MESA DE TABLAS,
TAPIZADA DE CORAZONES TINTOS,
QUE EXPLOTAN DE CUANDO EN
CUANDO
EN ASTILLAS Y NOMBRES
OLVIDADOS.
ESTE ES EL CIRCO SIN CARPA,
DONDE LOS EBRIOS SE BESAN
CONFUNDIDOS EN EL HUMO.
SON PAYASOS JUBILADOS,
HOMBRES GRISES,
BUSCANDO EN UN BESO,
AL HIJO
AL PADRE,
AL PERDIDO HERMANO.
AQUI,
DONDE DIOS SE DIO A LA FUGA.
HACEMOS FANFARREAS
CON NUESTROS HUESOS,
BAILAMOS UN VALS
QUE NUNCA OIMOS
Y VOLVEMOS COMO
ETILICAS POLILLAS
AL FAROL DE LA BARRA.
BRILLAN LOS VASOS,
LOS DIENTES,
LOS OJOS DE AGUA;
LOS VIDRIOS DE VIEJAS RABIAS
COMO ASTROS EXPLOTADOS
EN EL SUELO
DONDE PASAN TAMBIEN BAILANDO
COMETAS PROSTITUTAS,
EQUILIBRISTAS DE BORRACHOS VIEJOS.
ACROBATAS EN CUALQUIER CAMA.
SON PALOMAS OLVIDADAS
EN EL SOMBRERO DE UN MAGO.
MIENTRAS 2 POETAS LLORAMOS
SOBRE CARTAS SIN MATASELLOS
QUE JAMAS ENVIAMOS.
EBRIAS DE TODO
EBRIAS DE NADA.
MALAS DOMADORAS
DE LAS FIERAS
QUE NUESTROS CUERPOS ARRASTRABAN.
ESTE CIRCO NOS HIPOTECO
LA SONRISA.
NOS CERRO EL ABRAZO.
NOS HIZO ANIMALES CLANDESTINOS.
EL BAR ES AGONIA,
LOS CLAVOS HUMEDOS Y OXIDADOS,
ENBORRACHAN LAS MADERAS.
EL VIENTO AFUERA
LE DA CUERDAS AL LETRERO
MECANICA PURA,FISICA CUANTICA
ENTRAN LOS HOMBRES CAMINANDO
PARA SALIR DANZANDO.
RESISTIR Y PERSISTIR
YA ES LO MISMO.
TODO CONSUMIDO
TODO CONSUMADO,
NADA CAMBIA.
YO SIGO LLORANDO
SOBRE TUS CARTAS,
TU SIGUES BABEANDO
SOBRE LAS MIAS.
LOS GATOS NOS QUITAN
LAS POCAS MIGAS.
EL ESCABECHE FERMENTA
COMO UN PECHO HERIDO.
LOS SEXOS REPOSAN
SIN EXISTENCIA.
NO HAY LEÑOS EN EL SOL;
SIGAMOS BEBIENDO
EN TRIZADAS COPAS,
SIGAMOS BAILANDO
ESTE....EL BAILE DE LA DERROTA.

La aldea

ECHAMOS CANDADOS
SOBRE NUESTRAS PUERTAS.
COMIMOS
POR ULTIMA VEZ
DEL DURAZNO DEL PATIO.
A LOS TEJADOS SE ALZARON
LOS GATOS.
LAS VINCHUCAS FUERON
AGONIZANDO.
LOS PERROS NOS MORDIAN
LAS NALGAS,
AULLABAN POR SUS FRIOS LOMOS.
LOS VIEJOS RETRATADOS EN SUS PORTICOS
VETERANOS DE POBRES GUERRAS,
NOS ALZABAN LOS BRAZOS
COMO UNA POSTUMA SEÑA.
REZAMOS EN LOS DESCANZOS
DE NUESTROS MUERTOS,
REPARAMOS SUS CRUCES,
NOS FUIMOS LLORANDO.
EL POLVO NOS BORRO
LA ESPALDA.
MURIERON LOS VERGELES.
EL TRUMAO SE VOLVIO CEMENTO.
LA LUNA SE DERRITIO
EN NEONES.
LA CIUDAD SE VOLVIO
LAMENTO
Y MIGAJA EL TERRON HUMEDO
DEL BESO.
NUNCA MAS
JUGAMOS COMO NIÑOS.
NOS VOLVIMOS SUCIOS
Y GRISES
COMO EL RIO.
YA NO HAY MARIPOSAS
ENTRE NUESTRAS MANOS.
NI BANDADA DE LOROS
PINTANDO EL CIELO.
NO TENEMOS CUMBRES
COMO EN LA ALDEA.
NO TENEMOS BALSAS
PARA CRUZAR LAS PENAS.
MI CANTARO BOMBEANTE
PEREGRINA LOICA
QUE EN SU MANCHA EXPLOTA
CON OJOS DE ASFALTO,
NO OLVIDO SU BARRO
NO OLVIDO SU CANTO
Y EN LAS NOCHES TRISTES,
EN EL SUEÑO LEVE,
VUELVE A SU PUEBLO
A JUGAR CON GATOS,
DESATAR CANDADOS
Y A COMER DURAZNOS.


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