Poeta Úrsula  Bastías Uribe en casa de La Guitarrera, en la pequeña isla Lilla Essingen, Estocolmo, Suecia, 2001.


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POEMAS DE ÚRSULA BASTÍAS URIBE (Ciudadana de Quinchamalí)

Adiós es la palabra que nos hace pensar en una despedida,
en un triste final.
Es la pena que desgarra el alma de los que se quedan
y el alma de los que se van.
Este adiós de hoy es un adiós sin distancias, sin límites,
sin fronteras, sin credos, sin diferencias.
Es el adiós a tí madre tierra, a la semilla que nunca más germinara en tu seno,
el fruto que mañana a futuro no deleitará nuestros sentidos.
Es el adiós sin palabras a tí Rio Ñuble, a ti Rio Itata.
No pasará mucho tiempo en que ya no veremos tus cristalinas aguas
cantando y jugando entre las piedras,
arrullando la verde hierba
y los sauces con su largo ropaje acariciante
mirarse como en un espejo gigante.
Tu agonía lacerante y permanente será nuestra agonía
y nuestras lagrimas no servirán para aliviarte.
Tu música ya no será un canto a la vida
sino un sollozo desgarrador de impotencia y dolor.
Oh Dios! no permitas que esta tierra bella del Itata
sea agredida sin contemplación,
danos la fuerza para defenderla hasta el final,
con tu ayuda y nuestra fe lograremos triunfar.

Homenaje al artesano

Es un pequeño homenaje al artesano uqe lucha
por guardar su identidad y porque su fé es mucha.
La cerámica es tradición que debemos conservar
herencia de antepasados que no puede terminar.
La artesanía es poesia, es música y es canción
es un cúmulo de ideas que se plasma en creación.
Cuál cascada de plata deslizandose entre sus manos
va formando el ceramista figuras que ya ha pensado.
Con ilusión y ternura, con alegrías y penas
va dejando que fluyan esas figuras de greda.
Al pintar y al bruñir con paciencia y con amor
entre un llorar y un reir ponen su alma y corazón.

SUECIA

Suavemente el susurro del viento entre los abedules, suena a unesica en los oídos. Las quietas aguas de sus lagos reflejan luna, como si fuera un favor suspendido en el cielo y a través de sus añosos cipreses, sus rayos se miran juguetones en la superficie plateada.

El verdor intenso de sus bosques nos invita a soñar. Estamos gozando de un paisaje que más parece las pinceladas de un pintor. El creador derramó en esta tierra la belleza a manos llenas y cuando la contemplamos sabemos que no podremos olvidar.

Las rocas milenarias, cubiertas por el musgo, suavizan las pisadas, el cantar de las aves nos saludan como buenos anfitriones y el silencio sólo es roto por el trepidar de los motores que cruzan tus carreteras interminables, pero hasta éso está trazado dentro de un orden casi religioso.

Tus ciudades milenarias son de tal belleza que nos hablan al corazón y a los sentidos, y poco a poco nos impregnamos de tu historia.

A través de tus muros gastados adivinamos tus inmensas victorias.

Oh Suecia! país acogedor y bello, no te olvidaremos jamás y cuando miremos nuestros paisajes, también maravillosos, no haremos comparaciones sino, simplemente recordaremos.

DESPEDIDA

El amor, no es tan solo ardiente, avasallador, que enmudece los sentidos, que nos quema, nos trae y nos lleva y luego nos deja como una hoja pendiendo en el vacío.

Hay otros amores, otras sensaciones, otros sentimientos, otros lazos de unión entre nosotros.

Cuando volvamos a nuestra tierra y la de Uds, ya nada será igual que antes, la mitad de nuestro corazón quedará latiendo junto a Uds. queriendo hacer eternos estos instantes miraremos atrás, y en cada roca encontraremos nuestras pisadas, en cada árbol, en cada flor, en cada gota de rocío, en cada mirada el cariño que nos llevamos y el inmenso cariño que dejamos.

Vibraremos con cada recuerdo, el pulso acelerará nuestros latidos, la sangre correrá desbordada por nuestras venas y cada una de sus sonrisas estará viva en nuestras almas.

Las golondrinas volverán cada verano y en su vuelo, raudo y gentil, a través del aire, del viento, la lluvia, Uds. pensarán y nosotros pensaremos y en la inmensa distancia, con el corazón nos hablaremos.

Gracias por todo, aquí hemos encontrado amor de hermanos y de amigos.

El cariño que se derrama a manos llenas, sin egoísmos, sin dobleces, floreciendo en el saludo matinal de cada uno, en la palabra tierna que te aprieta el corazón de ternura y te invade el alma de nuevos sentimientos.

Queda nuestra hija, quedan nuestros nietos. Serán un lazo de unión en nuestras vidas para recordar en las tardes quietas y calladas de nuestra tierra.

Este no es el adios frío y terminal es el hasta siempre, porque algún día volveremos a encontrarnos y a querernos como ahora, en el presente, en el futuro y en la eternal inmensidad del universo.


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