Carlos R.Ibacache

Las noticias que se entrega del autor en esta antología son preliminares, pues no es el propósito de la revista hacer un estudio acabado de cada uno de ellos sino presentar una muestra testimonial de la vida cultural de una región que ha estado siempre presente en la historia del país. Ahora, si los lectores quisieran agregar alguna a las presentadas, bienvenidas sean, pues tales aportes contribuirán a que La Guitarrera se convierta en la antología cultural de la provincia de Ñuble.
Carlos René Ibacache

Nació en Valparaíso el 4 de septiembre de 1924. Hizo sus estudios básicos en al Escuela N° 6 (hoy D-253) y los secundarios en el Colegio Seminario (hoy Colegio Padre A Hurtado), ambos de Chillán. Sus estudios profesionales los realizó en la Escuela Normal Experimental de Victoria y en la Universidad Austral de Chile, con sede en Valdivia, obteniendo, respectivamente, los títulos de Profesor Primario y Profesor de Castellano, este último en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Ejerció su magisterio en diversos establecimientos educacionales de Valdivia, pero esencialmente en la Escuela Normal de Valdivia y en la Universidad Técnica del Estado, de la misma ciudad (1948-l973). Posteriormente, se integró a la Sede Ñuble de la Universidad de Chile, en cuya carrera de Pedagogía en Castellano, impartió durante nueve años la cátedra de Literatura Española (1974-1982). Jubiló en la docencia estatal, para integrarse a la docencia particular en el Colegio Concepción, fundado en 1980 en la ciudad de Chillán, del cual es todavía funcionario.

      Ha escrito las siguientes obras: "La enseñanza de los ramos humanistas en la Educación Tecnológica Superior" ( 1965); "Florilegio" (antología, 1982); "Contacto Literario" (antología, 1983); "Los días de la memoria" (Crónicas, 1985); "Cervantes y su legado paremiológico" (ensayo, 1985); "Evolución del lenguaje galante"" (ensayo, 1986); "La palabra perdida" (ensayo, 1987); "Presencia de Gabriela Mistral en Chillán" (ensayo, 1989); "Adolescencia y Poesía" (antología del Colegio Concepción, Taller Literario) Primer Tomo, 1990 y Segundo Tomo, 1994; "Añoranzas del medio siglo" (Crónicas, 1996); "Escritores normalistas chilenos" (antología, 1998) y "Pentagrama Literario de Chillán" (con su ensayo "La educación y sus perspectivas para el siglo XXI", en coedición con otros cuatro autores, 1998). Inéditos permanecen aún "Poesía ecológica de Ñuble" (antología); "Las Termas de Chillán en la crónica literaria chilena" (ensayo); "Verbo" (texto didáctico); "Semblanzas literarias de Ñuble" (antología) y "La vida es el presente" (Vivencias). Por su labor pedagógica, literaria y de extensión cultural, ha obtenido diversas distinciones de distintas entidades.



      GABRIELA MISTRAL Y JOSELIN ROBLES

      Joselín Robles Soto nació en Chillán en 1894 y falleció en Santiago en 1916. Alcanzó a vivir, apenas, 22 años.

      ¿Por qué vinculamos a Gabriela Mistral con Joselín Robles?

      Pues, porque ella escribió en su libro «Desolación», un bellísimo poema de homenaje a este joven autor chillanense, que tituló, «A Joselín Robles».

      No hemos encontrado datos que nos permitan establecer el grado de relación que hubo entre ambos, conversaciones o cartas que hubiesen intercambiado o encuentros que ambos hubiesen protagonizado.

      Sin embargo, hay dos hechos muy ciertos: las sensibles circunstancias que malograron la vida de un poeta que perfilaba como una promesa para la poesía chilena y la calidad de los sentimientos que Joselín Robles generó en el corazón de Gabriela, sólo cinco años mayor que él y que de modo tan elocuente están expresados en cada una de las estrofas que le dedicó.

      Apreciemos algunos antecedentes vitales del poeta, para entender mejor el homenaje poético de Gabriela.

      Joselín Robles demostró su temperamento artístico a muy temprana edad. Era prácticamente un adolescente, cuando dejó a su familia para buscar ambientes propicios a sus aspiraciones de arte, belleza y poesía.

      Tuvo oportunidad de compartir e intercambiar ideas con escritores tan prestigiosos, como Amado Nervo, Rubén Darío, Jacinto Benavente, Francisco Villaespesa y la Condesa Pardo Bazán, además de algunos miembros de la Academia Francesa.

      Si nos atenemos a las referencias de época, Joselín Robles "estaba aquejado de tuberculosis" (La Discusión, 22-IX- 1916).

      "Su desaparecimiento se produjo cuando sus balbuceos líricos prometían una jornada artística hondamente bella” (Molina y Araya, en “Selva Lírica”, página 457).

      "A pesar de su limitada creación literaria y corta edad, fue miembro de la Real Academia de Málaga y Socio Honorario del Ateneo de San Salvador " (Revista «Primerose»).

      En un Seminario elaborado por un grupo de estudiantes de Pedagogía en Castellano de la Sede Ñuble de la Universidad de Chile, guiados por el poeta Sergio Hernández, los seminaristas reiteran, que las creaciones de Joselín Robles tienen una marcada tendencia romántica, influencias, sin duda de escritores de renombre, como Gustavo Adolfo Bécquer y Gabriela Mistral.

      Apreciamos en él su admiración por la naturaleza y por todo 1o creado, unido al espíritu de solidaridad humana y sensibilidad de adolescente. Se percibe en él una gran admiración por su madre, con la descripción de sus propios amores, sus angustias su pesimismo y alegría interior. Estos sentimientos Joselín Robles los describe en forma simple, amena y embellecidos por el color, vitalidad y belleza que su espíritu creador entrega unido a la naturaleza misma y a todo el mundo que en sus instantes lo rodea.

      Si tenemos en cuenta todas estas referencias, tal vez podamos entender mejor el poema de Gabriela "A Joselín Robles», en el primer aniversario de su muerte:

A JOSELIN ROBLES
(En el aniversario de su muerte)

¡Pobre amigo! yo nunca supe
de tu semblante ni tu voz;
sólo tus versos me contaron
que en tu lírico corazón
la paloma de los veinte años
tenía cuello gemidor.

(Algunos versos eran diáfanos
y daban timbre de cristal;
otros tenían como un modo
apacible de sollozar).

¿Y ahora? ahora en todo viento,
sobre el llano o sobre la mar,
bajo el malva de los crepúsculos
o la luna llena estival,
hinchas el dócil caramillo
-mucho más leve y musical-

¡sin el temblor incontenible
que yo tengo al balbucear
la invariable pregunta lívida
con que araño la oscuridad!

Tú, que ya sabes, tienes mansas
de Dios el habla y la canción;
yo muerdo un verso de locura
en cada tarde, muerto el sol.

Dulce poeta, que en las nubes
que ahora se rizan hacia el sur,
Dios me dibuje tu semblante
en dos sobrios toques de luz.

Y yo te escuche los acentos
en la espuma del surtidor,
para que sepa por el gesto
y te conozca por la voz,
¡si las lunas llenas no miran
escarlata tu corazón!

      Como se puede apreciar, Gabriela no escatima su admiración hacia el joven poeta, sólo cinco años menor que ella.

      Hay en su verso un dejo de tristeza, de cariño, de profunda simpatía hacia este muchacho chillanense, que logró conmoverla con su palabra y con su trato. Incluso se advierte en su verso, la sutil presencia de un aire maternal, que la envuelve diáfanamente, cuando postula sus propósitos de no olvidar su verso, ni su rostro ni mucho menos, su voz.

del libro Presencia de Gabriela Mistral en Chillán,por Carlos R.Ibacache I., Ediciones Millalién, 1989, Chillán.


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